Gestión emocional: una necesidad para las instituciones

03 nov 2020 Comparte

Siendo las instituciones sitios de convivencia humana, pueden ser también lugares de  diferencias, tensiones y malentendidos. Existen jefes autoritarios que resuelven los problemas a base de gritos y exigencias, empleados problemáticos que no colaboraran con sus compañeros o clientes poco empáticos que exigen sin tomar en cuenta las capacidades y condiciones de la empresa. Para poder sobrellevar los problemas que se presenten, y para evitarlos, es necesario desarrollar la inteligencia emocional.

Puede que algunos piensen que la inteligencia se refiere a capacidades como hacer ecuaciones matemáticas complejas o deducciones similares a las de  Sherlock Holmes. Hay quienes creen que eso es algo que puede medirse, únicamente, gracias a un promedio obtenido en la escuela. Sin embargo, Howard Gardner, psicólogo de la Universidad de Harvard, amplió los ámbitos de ese concepto, extendiéndolo para abarcar otras capacidades que no siempre se valoran en el ámbito académico: propuso la teoría de las inteligencias múltiples.

Más allá de la creencia popular, Gardner afirma que para la supervivencia de la especie, existen múltiples capacidades cognitivas que el ser humano ha desarrollado, y pueden variar significativamente de individuo en individuo. Las inteligencias son: la lingüística, la cinestésica, la musical, la lógica-matemática, la naturalista, la espacial, la interpersonal y la intrapersonal.  Para el caso mencionado, las dos últimas podrían conformar el espectro de la inteligencia emocional.

La inteligencia intrapersonal permite mirar hacia dentro, entrar en contacto con nuestros sentimientos, entender porqué sentimos dolor y porqué sentimos alegría, nos ayuda a realizar procesos introspectivos. Y la interpersonal, ayuda a entender los dolores y felicidades de los demás, otorga la empatía necesaria para colocarse en su lugar. El diálogo y el mutuo acuerdo no sería posible sin las habilidades que están en ese espectro.

La vida institucional depende de personas que tengan inteligencia intrapersonal e interpersonal. Si hay alguna queja, primero, es necesario saber precisarla y entenderla, antes de elegir si se considera pertinente tomar acciones como tal. Además, también hace falta que alguien pueda escuchar esos reclamos, entenderlos, y explicar a los demás en qué consiste la perspectiva del otro. En el mundo empresarial, todo se da mediante acuerdos. En ese contexto, las palabras son necesarias para evitar las tensiones que puedan producirse, y las mismas, deben saber convivir en armonía.  

En el curso: Inteligencia Emocional para la gestión individual y de equipos, aprenderás a desarrollar relaciones interpersonales exitosas, valiéndote de estados emocionales positivos y apegándote a la responsabilidad individual, un aspecto importante para que los equipos se desenvuelvan en armonía.


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