La aventura de emprender: nuestra meta, nuestra guía

10 Sept 2020 Comparte

Emprender un negocio es un acto complejo, involucra una serie de pasos a realizar, los cuales, muchos de ellos son cuestión del día a día. Lograr el éxito empresarial significa un esfuerzo económico, estratégico, publicitario y social. Antes de comenzar la aventura de fundar una empresa, es necesario informarse al respecto, a fin de ahorrarse el impacto de algunos errores comunes.

Debes ser consciente de qué clase de negocio deseas realizar. Un producto o servicio que se viene a ofrecer debe estar sustentado en una necesidad o novedad. Si deseas crear un restaurante en una calle donde ya hay competencia, lógicamente, debes tener algo distinto. Es por eso que siempre es necesario conocer los objetivos. Quizás, es una zona turística, y por lo tanto, debe tener un movimiento gastronómico, de modo que puedes sacar un provecho económico de ese emprendimiento. Sin embargo, en ese escenario, lo más pertinente sería saber en qué se va a diferenciar tu establecimiento de los demás: ¿ya hay otros sitios en donde se pueda comer comida tailandesa?

Según lo que se pretenda, será necesario formarse. Suena obvio, pero nunca sobra decir que si se quiere hacer una pizzería, hay que saber cómo preparar una pizza. Así mismo, según la capacidad económica de la que se disponga, la creación de un equipo es un elemento a tomar en cuenta. Es mejor contratar a un chef profesional que a alguien que simplemente tiene interés en la cocina. Hay empresas que, a fin de ahorrar dinero, buscan a  personal poco capacitado para  poder darse el “lujo” de pagar menos. Esas instituciones a menudo cometen el error de esperar la misma calidad que le pueden exigir a personas más experimentadas. Si no se acepta el sacrificio, nunca se podrá triunfar. 

Lo que se ofrece debe tener un público al que vaya a interesar. En el mundo de la telefonía móvil, la marca Xiaomi destaca por ofrecer dispositivos que no tienen nada que envidiarle a los Samsung o IPhone, pero con costos más accesibles debido a su inusual política de solo recibir un 5% de beneficios por la venta de cada aparato. La táctica fue ideada por Lei Jun, el CEO de la compañía, y sus resultados han sido exitosos. Si se ofrece lo mismo que los otros ofrecen, y al mismo precio, el éxito será cuestión de suerte. En mercadeo, eso se conoce como estrategia de diferenciación por liderazgo de costos, según las estrategias competitivas de Michael Porter. Por eso es importante que se concientice cuál será el objetivo del emprendimiento a realizar. Conceptualizar nuestro producto o servicio y definir la ventaja competitiva es lo primero.

Todo negocio debe contar con una buena estrategia para darse a conocer. Si no se sabe mucho sobre publicidad, lo mejor sería contratar a un experto que pudiera ayudar, al menos al principio. Existen formas de aprender sobre SEO y otras modalidades que servirán para entender cómo funcionan las páginas webs y redes sociales, que hoy en día son indispensables para mantener la comunicación con el público. Así mismo, los otros tipos de difusión publicitaria, como la radio, la televisión, las vallas o demás, también son válidos, y según sea el caso, necesarios. 

Con consciencia de lo que se pretende lograr, conocimiento del cómo hacerlo y una estrategia de ejecución y difusión, es perfectamente posible lograr un buen resultado. Edwin Ojeda, profesor del IESA y coordinador del Programa Emprende, siempre recuerda las preguntas de Alex Osterwalder, uno de los creadores del Modelo Canvas: ¿Qué aprendí sobre mí el día de hoy? ¿Qué aprendí sobre mi equipo? ¿Qué aprendí sobre nuestro modelo de negocio y nuestro entorno?

“Son preguntas trascendentales, pero cuya raíz de respuesta, es muy sencilla: el establecimiento de objetivos. Aunque suene a perogrullada, es necesario que el emprendedor y su equipo conozcan cuáles son los objetivos a alcanzar en determinado lapso de tiempo. Sin objetivos no se puede tener foco, no se puede contrastar de manera objetiva el desempeño de una organización. Importante que los objetivos se fijen para períodos determinados, no son estáticos: cambian según la naturaleza de la organización, su grado de desarrollo, intensidad competitiva y entorno.”

Sostiene el profesor Ojeda que la motivación debe ir más allá de lo económico: si bien ganar dinero es necesario, el desarrollo personal del individuo es indispensable para todo emprendimiento. Todo individuo tiene el derecho a dedicarse a lo que considera su vocación, luchar por las causas que cree justas, mantenerse activo por el mundo en el que desea vivir. Igualmente, eso también aplica para los miembros del equipo que lo acompañe en esa aventura.

De allí radica la importancia del aprendizaje constante: se podrá ser consciente en todo momento de las destrezas y flaquezas de cada participante, lo cual servirá para desarrollar estrategias que puedan mejorar el desempeño de la empresa. Como todo está en constante movimiento, esas metas irán cambiando según vaya creciendo la institución y sus miembros también cambiarán.

Todo negocio que tenga planificación y noción de futuro tiene la capacidad de crecer.  Hace casi un siglo, un joven que vivía en Kansas tenía deseos de utilizar sus habilidades como dibujante para fundar una empresa de animación. Tras sus primeros tropiezos, hizo sus primeras piezas cinematográficas, diseñó a personajes que se convirtieron en íconos, y con el tiempo su negocio fue creciendo de forma exponencial. Walt Disney y su equipo empezaron con cortometrajes sencillos, y terminaron creando un verdadero imperio cultural. Mickey Mouse pasó de manejar un pequeño barquito a vivir en el castillo de un parque temático. Una pasión juvenil cambió el mundo para siempre. Esa es la evolución que todo emprendedor debe buscar: que sea consciente de sus objetivos, trascienda las metas iniciales, busque el desarrollo personal de todos los participantes y se fundamente en una visión particular. A fin de cuentas, sería muy aburrido crear un negocio únicamente para pagar las cuentas.

Por: Diego Alejandro Torres Pantin