La marca personal: gestión de tu estilo

16 Sept 2020 Comparte

Seguro habrás visto una misma cara que, de repente, empieza a aparecer con frecuencia en los medios de comunicación. Le dedican entrevistas en los medios escritos y audiovisuales, organizan eventos que llenan las salas, sus redes sociales cuentan con un número considerable de seguidores, y en general, su rostro se hace conocido. Es cuando una marca personal adquiere reconocimiento.

El fenómeno que acaba de ser descrito puede ocurrir en diferentes niveles, a lo mejor, puede ser una difusión masiva, o quizás puede restringirse a un ámbito más pequeño, pero en general, nos referimos a cuando un individuo realiza una actividad que obligatoriamente la convierte en figura pública: un cantante, un autor, un político, un especialista en un área, etc. No necesariamente deben ser figuras famosas en el sentido tradicional de la palabra, pero en esta época digital, toda profesión puede desenvolverse a nivel público con más facilidad.

Varios expertos en el área diferencian el concepto de “marca personal” del de “branding personal”. En un artículo de la escuela de negocios IEBS, Martha Estaún aclara que el primero refiere a la imagen pública en sí, y el segundo, al proceso de construcción de la misma, el cual depende de la gestión de las diferentes herramientas para obtener el reconocimiento por parte del público al cual nos dirigimos.  Si un comediante necesita llenar las salas teatrales, deberá manejar sus redes  sociales valiéndose de su sentido del humor, al contrario de un economista que imparta conferencias. Inclusive, si alguien desea hacer una carrera como reparador de equipos electrónicos, utilizar las redes para publicar algunos cambios en los objetos tratados no estaría de más.

En el tema de la marca personal, las reglas no son fijas. A lo mejor, un economista  puede utilizar el humor para volver sus escritos más accesibles, pero a fin de no perder la credibilidad, tendría que hacerlo con mesura. Un comediante, aun cuando hacer reír sea indispensable para él, tendrá que dirigir su imagen según su público: si es uno cuyos shows se dirigen al público infantil, su contenido no podrá incluir chistes sexuales, a diferencia de uno que escriba para los adultos. Pueden variar tanto varíen los perfiles profesionales. Valga la redundancia: es algo personal.

La imagen pública de una persona involucra un ejercicio de constante desempeño. Las labores de branding pueden complejizarse en función de la cantidad de personas a las que se pretenda llegar. Se trata de una estrategia comunicacional que puede involucrar redes sociales, publicidad, comportamientos específicos en los medios y una comunicación constante con la audiencia. No está de más, por ejemplo, aprender ciertas nociones de marketing para poder desarrollar una marca personal exitosa.

Dimitri Vieira, en un artículo publicado en el portal web Rockcontent, aporta un consejo valioso: las marcas personales se enriquecen bastante del storytelling, la narrativa que unos construye en torno a ellas. ¿Tú iniciativa tiene algún evento que la inspiró? ¿Qué dificultades has tenido que pasar para llegar a dónde estás? Los relatos siempre aportan interés a todo acto comunicativo, y si puedes aportarlos para mostrar lo que tú ofreces, seguramente tendrás un elemento diferenciador.

Toda imagen pública involucra un dilema ético: ¿hasta qué punto se corresponde con la verdadera identidad de una persona? No necesariamente: no es un asunto de hipocresía, sino de cuidado de la privacidad. Si se ofrece un producto en especifico, se debe mantener una imagen que corresponda con eso, traer la intimidad hacia el espacio público no sería profesional. Igualmente, la sinceridad es necesaria.

En resumen, la marca personal dependerá de tus objetivos, pero independientemente de si deseas venderte como un psicólogo, un escritor o un aspirante a presidente, tienes la responsabilidad de gestionar las herramientas que tienes a tu disposición con frecuencia, planificación y coherencia. Si el día de mañana apareces en un evento de tu área hablando en público con una gran cantidad de groserías, y en tus redes te expresas con una voz literaria, estarás cometiendo un error. Se constante y la vida te recompensará.

Seguro habrás visto una misma cara que, de repente, empieza a aparecer con frecuencia en los medios de comunicación. Le dedican entrevistas en los medios escritos y audiovisuales, organizan eventos que llenan las salas, sus redes sociales cuentan con un número considerable de seguidores, y en general, su rostro se hace conocido. Es cuando una marca personal adquiere reconocimiento.

El fenómeno que acaba de ser descrito puede ocurrir en diferentes niveles, a lo mejor, puede ser una difusión masiva, o quizás puede restringirse a un ámbito más pequeño, pero en general, nos referimos a cuando un individuo realiza una actividad que obligatoriamente la convierte en figura pública: un cantante, un autor, un político, un especialista en un área, etc. No necesariamente deben ser figuras famosas en el sentido tradicional de la palabra, pero en esta época digital, toda profesión puede desenvolverse a nivel público con más facilidad.

Varios expertos en el área diferencian el concepto de “marca personal” del de “branding personal”. En un artículo de la escuela de negocios IEBS, Martha Estaún aclara que el primero refiere a la imagen pública en sí, y el segundo, al proceso de construcción de la misma, el cual depende de la gestión de las diferentes herramientas para obtener el reconocimiento por parte del público al cual nos dirigimos.  Si un comediante necesita llenar las salas teatrales, deberá manejar sus redes  sociales valiéndose de su sentido del humor, al contrario de un economista que imparta conferencias. Inclusive, si alguien desea hacer una carrera como reparador de equipos electrónicos, utilizar las redes para publicar algunos cambios en los objetos tratados no estaría de más.

En el tema de la marca personal, las reglas no son fijas. A lo mejor, un economista  puede utilizar el humor para volver sus escritos más accesibles, pero a fin de no perder la credibilidad, tendría que hacerlo con mesura. Un comediante, aun cuando hacer reír sea indispensable para él, tendrá que dirigir su imagen según su público: si es uno cuyos shows se dirigen al público infantil, su contenido no podrá incluir chistes sexuales, a diferencia de uno que escriba para los adultos. Pueden variar tanto varíen los perfiles profesionales. Valga la redundancia: es algo personal.

La imagen pública de una persona involucra un ejercicio de constante desempeño. Las labores de branding pueden complejizarse en función de la cantidad de personas a las que se pretenda llegar. Se trata de una estrategia comunicacional que puede involucrar redes sociales, publicidad, comportamientos específicos en los medios y una comunicación constante con la audiencia. No está de más, por ejemplo, aprender ciertas nociones de marketing para poder desarrollar una marca personal exitosa.

Dimitri Vieira, en un artículo publicado en el portal web Rockcontent, aporta un consejo valioso: las marcas personales se enriquecen bastante del storytelling, la narrativa que unos construye en torno a ellas. ¿Tú iniciativa tiene algún evento que la inspiró? ¿Qué dificultades has tenido que pasar para llegar a dónde estás? Los relatos siempre aportan interés a todo acto comunicativo, y si puedes aportarlos para mostrar lo que tú ofreces, seguramente tendrás un elemento diferenciador.

Toda imagen pública involucra un dilema ético: ¿hasta qué punto se corresponde con la verdadera identidad de una persona? No necesariamente: no es un asunto de hipocresía, sino de cuidado de la privacidad. Si se ofrece un producto en especifico, se debe mantener una imagen que corresponda con eso, traer la intimidad hacia el espacio público no sería profesional. Igualmente, la sinceridad es necesaria.

En resumen, la marca personal dependerá de tus objetivos, pero independientemente de si deseas venderte como un psicólogo, un escritor o un aspirante a presidente, tienes la responsabilidad de gestionar las herramientas que tienes a tu disposición con frecuencia, planificación y coherencia. Si el día de mañana apareces en un evento de tu área hablando en público con una gran cantidad de groserías, y en tus redes te expresas con una voz literaria, estarás cometiendo un error. Se constante y la vida te recompensará.

Por: Diego Alejandro Torres Pantin